lunes, 7 de febrero de 2011

Gripe A: el virus contraataca con fuerza

Gripe A: el virus toma el mando

Sigue aquí. Vino para quedarse, como apuntan la mayoría de los expertos. La gripe A, la famosa H1N1, un año después de copar titulares y telediarios se ha convertido en uno más «de la familia».Tras superar con éxito el año de la pandemia, cuyas medidas preventivas ayudaron a minimizar los casos de gripe estacional, la población se enfrenta de nuevo al virus. Sin el miedo instalado en la sociedad, las medidas preventivas no funcionan y ahora se enferenta a los virus sin mascarillas, ni geles... Según el último Boletín del Sistema de Vigilancia de la Gripe, que elabora el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, nueve de cada diez casos fueron provocados por la cepa A/H1N1 2009.
Bien es cierto, que aunque no han sido muchas las reseñas en Prensa o televisión, en estas semanas el germen campa a sus anchas «entre nosotros». Algunos expertos, como el coordinador del Grupo de la Infección de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), José Luis Cañada, «este nuevo virus ha desplazado a los otros –B y A/H3N1– y se ha incorporado a los de “siempre”. Se trata de mera supervivencia, de las Leyes de Darwin. Este microorganismo ha venido para quedarse y evolucionará para poder sobrevivir».
Además, el factor clima juega a su favor. La concentración de virus es mayor en época de frío. Cualquier comparativa con el año pasado sería inútil, ya que entonces lo que se vivió fue una pandemia –una enfermedad extendida en muchos países– y ahora el germen forma parte de la epidemia estacional. «Pese a que quedaba la sensación de que una vez pasada la pandemia no ocurriría nada, lo cierto es que no ha sido así. Este año hay muchos casos de gripe A, y también acaban en las UCI», Jordi Rello, de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc).

¿Sorpresa?
Pasados los meses de octubre y noviembre, cuando la pandemia vivió su momento cumbre el año pasado, parecía que la actual temporada prometía ser tranquila. Sin embargo, una vez entrado diciembre, los casos de H1N1 comenzaron a proliferar, hasta los últimos datos ofrecidos por el Instituto de Salud Carlos III. «Si bien es verdad que la cepa no es virulenta, sí que se ha mostrado altamente contagiosa. Ya que el organismo –al estar en contacto con ella por primera vez– no tiene aún los suficientes anticuerpos para combatirla», apunta Rello.
Una menor agresividad viral también se debe a que muchos de los pacientes, pese a una menor tasa de vacunación, «ya que quizás tuvieron algún contacto el año pasado», puntualiza José María Molero, miembro de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Médicos de Familia y Comunitaria de España (Semfyc). Esto no debe restar importancia, ya que los grupos de riesgo –niños, gestantes, mayores de 65 años y enfermos crónicos– pueden ver cómo complica el virus sus patologías de base.
El virus de la gripe A hace diana directamente en el pulmón, como advierte Rello: «En las unidades de cuidados intensivos hemos visto muchos casos con afectación importante en este órgano». De momento las cepas que han sido analizadas se incluyen dentro de los grupos en los que se encuentran las cepas vacunales de la temporada 2010-2011, además de la que provoca la gripe A.
En este período todavía se mantiene la vigilancia de casos graves hospitalizados confirmados de gripe, que se inició en España durante la pandemia por virus AnH1N1. Desde el inicio de la temporada 2010-2011 se han notificado 777 casos graves hospitalizados confirmados de gripe. El 93 por ciento correspondieron a infecciones por el virus de la gripe AnH1N1. El 30 por ciento y un 39 por ciento de los casos notificados se encontraban en los grupos de 15-44 y 45-64 años respectivamente; el resto en los menores de 15 años (14 por ciento) y en los mayores de 65 (17).
Tras una pandemia, siempre quedan olas epidémicas –como si de una réplica de un terremoto se tratase– y en este caso el A/H1N1 lo ha hecho justo en el mismo momento en que la epidemia estacional vive de forma tradicional su momento más álgido. En estas semanas se ha visto un claro repunte de los casos, aunque en la línea de otros años, quizás ligeramente superior. Rello recuerda como la gripe de 1968 tuvo una primera ola bastante intensa y un segundo año de considerables condiciones.

¿Qué fue de...?
Antes de llegar a estas situaciones, que en muchos casos se complican en patologías más o menos graves cómo causa de la infección vírica, cabe preguntarse: «¿Qué paso con la prevención que tanto “bombo y platillo” tuvo el año pasado?». No sólo hace referencia a las vacunas, sino a todo el arsenal que se «promocionó»: mascarilla, geles, pañuelos de papel. Un ejemplo se puede observar en el País Vasco, donde el concurso para vender 47 millones de mascarillas que el anterior Gobierno compró para hacer frente a la gripe A ha quedado desierto, por lo que el Departamento de Sanidad ha pagado ya unos 2,8 millones de euros por este material y por el coste del alquiler del lugar donde se almacena, como informa Efe. Así mismo, la empresa 3M destaca que su récord de ventas del último trimestre se ha logrado a pesar de la caída en la venta de mascarillas para protegerse de la gripe H1N1.
¿Y qué pasó con el gesto constante de limpiarse las manos sin agua? El negocio de los geles provistos con alcohol tampoco ha visto este año un nuevo repunte, ya que la ausencia de campañas en los medios no ha publicitado su venta. «Su uso debe ser frecuente, no tienen nada de malo y ayuda a protegerse», apunta Cañada.
Mantener las medidas preventivas frente a la gripe A, también sirve para controlar la expansión del resto de los virus. Así, los expertos animan a los ciudadanos a continuar con el uso de los geles, así como del lavado continuo de manos, para evitar servir de «vehículos» del germen infeccioso. Además, «ante los primeros síntomas de malestar y sospecha uno debe quedarse en casa y si la cosa avanza, llamar al médico del ambulatorio para que pase a revisarle», explica Cañada. Sencillas normas que la mayoría de los españoles olvidaron, «ya que el año pasado se creo una alarma generalizada que provocó mucho miedo. Factor que ayuda a cumplir las normas», apunta Valentín Martínez-Otero, Doctor en Psicología, Universidad Complutense de Madrid.

Ramón Cisterna, coordinador del Grupo de Estudio de la Gripe y jefe del Servicio de Microbiología Clínica y Control de la Infección del Hospital de Basurto (Bilbao), califica la tasa de vacunación como «muy escasa» y manifiesta que «supone un retroceso en la protección social frente a un virus que cada año tiene consecuencias tanto para la salud de los ciudadanos, principalmente de aquellos de edades extremas –personas mayores y niños-, como para el sistema sanitario y productivo de nuestro país».
Sin embargo, los profesionales de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer) aseguran que los datos del Ministerio de Sanidad reflejan que las vacunas en mayores de 65 años sólo previenen el 30 o 40 por ciento de contagios, por lo que piden reforzar esta medida con otras como la nutrición e hidratación para mejorar su efectividad. La vacuna de esta campaña contra la gripe es trivalente, ya que inmuniza tanto contra la de tipo A, como contra las dos cepas de la estacional que más hayan circulado durante el invierno en el hemisferio sur. Por lo que haber «bajado la guardia» no tiene ningún sentido si se tenían las armas y se podía haber prevenido a tiempo.

Fuera de España
Europa también vive una situación similar. Según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) un 74 por ciento de los casos reportados eran del virus A, casi todos (99 por ciento) correspondientes al H1N1. Así, en el último informe publicado los brotes más importantes se encontraban en Reino Unido, donde los servicios de emergencia se han visto casi colapsados.
Sin embargo, ante estas cifras no todos los expertos consideran «preocupante» esta situación. Por su parte, Rello asegura que los españoles deberían ser más conscientes de la existencia de la propagación de este virus, «por lo que deberían poner en práctica las medidas preventivas que tanto se promocionaban el año pasado, muy presentes todavía en otros países como Reino Unido». Así, Cañada hace referencia a «la capacidad impresionante del ser humano al olvido, por lo que restan importancia. Y claro, al final este un virus como los demás, que se comporta como ellos».
En lo que sí se ponen de acuerdo al cien por cien, y que al mismo tiempo coinciden con Anselmo Andrés, neumólogo pediátrico de la Unidad de Gestión Clínica de Pediatría del Hospital Universitario Virgen Macarena en Sevilla, «es en la necesidad de que todo el personal sanitario se vacune, para evitar casos como el del Clínic, que se produjo a finales de la semana pasada». Entonces todo un servicio de urgencias contrajo la infección respiratoria y dejó «en cuadro» la unidad.
Uno de los grupos donde se han registrado más casos es en la población infantil, considerada también de riesgo. El neumólogo pediátrico del Hospital Universitario Virgen Macarena en Sevilla asegura que «no está siendo especialmente superior a otros años, si bien es cierto que el virus H1N1 ha coincidido en el tiempo con el sincitial». Ello puede desencadenar un periodo de infecciones respiratorias más o menos complicadas y mermar la salud del pequeño.

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